Centros de desintoxicación – La acción del alcohol en el cuerpo
Al tomar una bebida alcohólica, aproximadamente un 20% del alcohol comienza a pasar a la sangre desde el estómago, aunque será en el intestino donde lo haga el 80% restante. A los cinco minutos de haberlo ingerido, ya se puede encontrar alcohol en la sangre, y la concentración máxima no se alcanzará hasta que pasen entre 30 y 90 minutos.
La cantidad de alcohol que finalmente se concentra en la sangre puede alterarse según una serie de factores: el tiempo que el alcohol permanece en el estómago, que será mayor si contiene alimento; factores genéticos, como la menor cantidad de la enzima alcohol deshidrogenasa en las mujeres, lo que explica que ellas alcancen alcoholemias más altas cuando beben la misma cantidad de alcohol que los hombres; la cantidad de alcohol que lleva la bebida, de manera que cuanto mayor sea, más rápido se absorberá; y el que la bebida lleve o no lleve gas, ya que el gas de algunas bebidas o de los refrescos de los combinados hace que el alcohol pase mucho más rápidamente a la sangre.
Una vez que el alcohol pasa a la sangre, se distribuye con facilidad y pasa prácticamente por todos los sistemas corporales. Cuando la sangre pasa por los pulmones, una pequeña cantidad de alcohol se vaporiza, haciendo que pueda detectarse mediante un etilómetro. La cantidad de alcohol que hay en la sangre en un momento dado es lo que se llama alcoholemia.
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Entre el 90% y el 95% del alcohol ingerido se metaboliza en el hígado, y el resto se elimina sin transformarse por la orina, las heces, el sudor y el aire exhalado. El hígado metaboliza, por término medio, unos 0,15 gramos por litro de sangre y hora, sin que esta velocidad pueda alterarse. Por ello, no son ciertos los mitos que circulan sobre la eliminación del alcohol. No obstante, parece que hay personas que eliminan el alcohol con mayor rapidez, especialmente aquellas que han bebido grandes cantidades y aquellas que suelen beber mucho con frecuencia.
Desde un punto de vista farmacológico, el alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Esta depresión varía en función de la cantidad de alcohol que se haya tomado, de manera que, a más cantidad, mayor depresión. Con alcoholemias muy altas, la depresión del sistema nervioso central puede llegar a suponer una amenaza para la vida de la persona. Sin embargo, esta depresión no sólo se traduce en una disminución de las funciones corporales, sino que también hace que el alcohol actúe como un desinhibidor. Esto explica por qué, estando bajo sus efectos, se pueden hacer cosas que normalmente no se harían y que pueden tener una vertiente positiva (como mejorar las habilidades sociales) o negativa (como favorecer la asunción de riesgos). Desde el punto de vista de los efectos subjetivos, es a dosis bajas o moderadas cuando se producen la mayoría de los efectos deseados del alcohol, que comienzan a desaparecer a medida que aumenta la cantidad de alcohol en sangre.
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