Dejar las adicciones – Los medicamentos hipnótico-sedantes
El consumo de benzodiacepinas y otros hipnóticos es un hecho visible en nuestra realidad más cotidiana. Con nombres como ‘pastillas para dormir’, tranquilizantes, calmantes, somníferos, ansiolíticos, etc., estas sustancias psicoactivas forman parte de la inmensa mayoría de botiquines de los hogares.
Buena parte de la cantidad de estas sustancias consumidas por la población mundial ha sido recetada por profesionales médicos para un malestar específico. Sin embargo, existen otros usos que escapan a este control profesional y que son, al menos, tan conocidos y visibles como los anteriores.
Las benzodiacepinas son un conjunto de moléculas cuyos principios activos varían de unas a otras. Existen casi una treintena de compuestos: alprazolam, diazepam, lorazepam, lormetazepam, etc.
En general, todas las benzodiacepinas son sustancias depresoras del sistema nervioso central. Comparten, en mayor o menor medida, efectos sedantes, hipnóticos, miorelajantes, antiepilépticos e inductores de la anestesia pre-operatoria. Sin embargo, podrían presentar otra serie de efectos de tipo adverso, tales como sedación, somnolencia, ataxia, incoordinación, diplopía, amnesia anterógrada y vértigo.
Dejar las adicciones – Los medicamentos hipnótico-sedantes
Cada uno de los principios activos varía en cada uno de los efectos esperados en función de sus características farmacocinéticas (absorción, distribución, metabolización y eliminación) y farmacodinámicas (estimulación indirecta de los receptores GABA, el neurotransmisor inhibitorio por excelencia).
Según la rapidez de inicio de los efectos, encontramos compuestos de acción rápida, de acción intermedia y de acción lenta. De cara a una adecuada gestión de los placeres y riesgos, es importante tener presente las características de cada uno de los compuestos.
Las benzodiacepinas pueden clasificarse por su potencia y por su vida de eliminación. La primera haría referencia a la dosis necesaria para que el principio activo produzca efectos farmacológicos. Es decir, aquellos compuestos cuyas dosis necesarias para producir efectos sean más bajas, mayor potencia tendrán (alprazolam, clonazepam o lorazepam, etc) Sin embargo, una baja potencia (diazepam, etc) no resta potencial sedante al compuesto, simplemente sus dosis necesarias son mayores respecto de los primeros. Por su parte, la vida media se refiere al tiempo en el cual la dosis se reduce en un 50%. De esta forma, se pueden clasificar como benzodiacepinas de vida media corta (0-12 horas), intermedia (12-24 horas) y larga (+24 horas), siendo ésta una característica central a tener en cuenta si se realiza un consumo de este tipo de sustancias, ya que a mayor vida media del fármaco, mayor tiempo de permanencia de sus metabolitos dentro del organismo.
Dejar las adicciones – Los medicamentos hipnótico-sedantes