El juego patológico es un trastorno del control de los impulsos, caracterizado por un comportamiento de juego desadaptativo y persistente, que altera el buen funcionamiento de la vida personal, familiar o profesional.

Según la Organización Mundial de la Salud, la ludopatía es un trastorno caracterizado por la presencia de frecuentes y reiterados episodios de participación en juegos de apuestas, que dominan la vida de la persona enferma en perjuicio de sus valores y obligaciones sociales, laborales, materiales y familiares. Se trata de una conducta que persiste y que a veces se incrementa a pesar de las graves consecuencias adversas que comporta.

Para que sea considerada como tal, la ludopatía ha de cumplir con cinco o más de los siguientes criterios:

  • Preocupación por revivir experiencias pasadas de juego, planificar la próxima aventura, o pensar formas de conseguir dinero con el que jugar.
  • Necesidad de jugar con cantidades cada vez mayores de dinero para conseguir el grado de excitación deseado.
  • Fracaso repetido en controlar, interrumpir o detener el juego.
  • Inquietud o irritabilidad cuando se intenta interrumpir o dejar el juego.
  • El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o para aliviar sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad o depresión.
  • Después de perder dinero en el juego, se hace el intento de recuperarlo.
  • Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras personas para ocultar el grado de implicación con el juego.
  • Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo, o abuso de confianza, para financiar el
  • Se han arriesgado o perdido relaciones interpersonales significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales por culpa del juego.
  • Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la situación financiera causada por el juego.

El ludópata se podría definir como aquella persona que tiene una dependencia emocional severa del juego y tiene por lo tanto una pérdida grave o total de control con respecto a éste y sufre una interferencia en el funcionamiento normal de la vida diaria ya que la frecuencia de juego así como la cantidad de tiempo y dinero invertidos son excesivamente altas.

Suelen ser frecuentes en los ludópatas pensamientos distorsionados o irracionales, como el optimismo sin fundamento y el pensamiento supersticioso.

Las consecuencias de la adicción al juego son:

  • Distorsiones cognitivas referidas al azar, como la ilusión de control o la confianza en la suerte, pensamientos con los que se cree que la probabilidad de que toque un premio o se gane se ve aumentada, generando así una falsa percepción de la realidad.
  • Alteraciones fisiológicas como el aumento de estrés, ansiedad o malestar físico general, e incremento de la frecuencia cardíaca en la situación de juego.
  • Cambios de humor, irritabilidad, agresividad, baja autoestima, sentimientos de culpa por la falta de control o el gasto excesivo, y vergüenza.
  • Desatención familiar, falta de comunicación con la pareja, alteraciones en el comportamiento sexual.
  • En el entorno laboral y/o escolar se suele dar bajo rendimiento, desmotivación, ausencias en el trabajo o clases… , incluso puede provocar la pérdida del trabajo y el fracaso escolar.
  • En cuanto al entorno social, es habitual la desatención de las amistades, la disminución de las actividades de ocio, la pérdida de relaciones significativas…

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Fases del juego patológico

El juego patológico comprende una serie de etapas predecibles:

  • Episodios de ganancias al inicio que provocan un aumento de la excitación por el juego, con lo que el individuo empieza a apostar con más frecuencia, creyéndose, además, un jugador excepcional.
  • Debido a este aumento en la suma de dinero apostado, se van a producir fuertes pérdidas, siendo entonces cuando se empieza a jugar con el propósito, no de ganar, sino simplemente de recuperar lo perdido.
  • El jugador ha generado ya una gran deuda y está ansioso por devolver el dinero rápidamente; aparece el sufrimiento que produce la alienación de la familia y amigos; se genera una reputación negativa en el ámbito social, y aparece el deseo irrefrenable de recuperar las sensaciones positivas de los momentos de ganancias.

Algunas estadísticas sobre el juego patológico

  • Hay dos hombres por cada mujer jugadora patológica.
  • Entre los jugadores patológicos predominan los más jóvenes (el 40 % de ellos tienen entre 18 y 30 años).
  • Los ludópatas presentan por término medio un menor nivel educativo.
  • Los ludópatas tienen por término medio menores ingresos económicos.
  • No existe relación entre una determinada profesión y un mayor nivel de juego. Y el juego afecta a todas las clases sociales.
  • Las máquinas tragaperras centran el 75 % de los casos de juego patológico.

Tratamiento para dejar la ludopatía

El tratamiento terapéutico para dejar la ludopatía tiene como objetivo conseguir la abstinencia total del juego y prevenir las posibles recaídas. A través del tratamiento psicológico, la persona irá aprendiendo a controlar su impulso a jugar.

Se utilizan técnicas de terapia cognitiva, como el registro de pensamientos automáticos repetitivos o distorsionados, la toma de conciencia del conflicto, o la solución de problemas. También se considera muy efectiva la terapia de grupo, ya que ayuda a compartir dificultades, a favorecer la comunicación y a encontrar estrategias para solucionar los problemas.