Dejar el tabaco es difícil

Hay una cierta sinceridad en el deseo de los adictos de dejar la droga. Verdaderamente, se imaginan libres de la adicción algún día y les gusta la idea. Pero conseguirlo es otra cosa. Resulta especialmente duro romper la adicción a una sustancia como el tabaco que no sólo es fácil de conseguir y relativamente barata, sino también (aunque progresivamente menos) socialmente aceptable. Más aún, mediante el alivio del estrés y de la ansiedad, la nicotina puede incluso mejorar el rendimiento. El adicto al tabaco no representa una amenaza, excepto por la molestia y por el leve riesgo para la salud de los fumadores pasivos. Se aconseja a los adictos a la heroína que rompan todas sus conexiones sociales, que salgan del entorno de heroinómanos en que se mueven, que se cambien de barrio: todos esos pasos son útiles para mantener la abstinencia. Pero no funciona para los adictos al tabaco, que tienen que conseguir dejarlo en un medio que les ofrece todas las oportunidades para recaer.

El adicto típico al tabaco

Un adicto al tabaco fuma entre 10 y 50 cigarrillos diarios. Cada uno está unido a un momento, lugar y actividad particular. Por ejemplo, sentarse con la primera taza de café de la mañana proporciona la oportunidad de encender un cigarrillo; cada comida acaba con un cigarrillo: sentarse a la mesa de trabajo sugiere un cigarrillo; descansar del trabajo está ligado a un cigarrillo; estar cerca de otros fumadores provoca la búsqueda automática de otro cigarrillo… Se puede llamar a estas situaciones asociaciones condicionadas porque, en una pauta que es única para cada persona, pueden poner en funcionamiento la búsqueda que lleva inmediatamente a la autoadministración de nicotina. De este modo, el adicto al tabaco fuma con un plan regular, auto-administrándose para mantener el nivel de nicotina en la sangre y en el cerebro, y las asociaciones condicionadas le hacen difícil romper esta pauta.

Dejar de fumar es posible

Millones de personas, la mitad de aquellos que alguna vez fumaron, han podido dejar de fumar. De modo que dejar de fumar es posible. Por otra parte, la vía para dejar de fumar es altamente variable. Algunas personas pueden hacerlo lisa y llanamente, pero la secuencia normal es la abstinencia seguida de la recaída, abstinencia de nuevo, recaída de nuevo, hasta que por fin pueden conseguir dejar el tabaco. Lo que invariablemente provoca la recaída es alguna combinación de tensión excepcional y una de las asociaciones condicionadas.

Quien nunca ha fumado difícilmente podrá entender la dificultad de dejar de fumar

Los adictos recalcitrantes, aquellos que han recaído repetidamente, presentan un gran reto. Las personas que nunca han fumado, y en especial los exfumadores, tienden a minimizar las dificultades que implica dejar de fumar.

Varios tipos de tratamientos farmacológicos han probado su efectividad en ayudar a los adictos recalcitrantes a conseguir dejar el tabaco, pero esas drogas sólo tienen efectividad como complemento a una terapia de apoyo:

  • Los agonistas de la nicotina sin tabaco. El chicle de nicotina se introdujo hace unos años como ayuda para dejar de fumar. Proporcionar nicotina en forma pura se veía como un modo de ayudar al adicto al tabaco a romper el hábito de fumar evitando las molestias de la abstinencia y manteniendo la dependencia de la nicotina. Aunque después se evidenció que la absorción de nicotina por la boca era irregular e impredecible. Ahora los parches de nicotina sobre la piel han reemplazado al chicle.
  • Antagonistas. Los receptores nicotínicos antagonistas pueden en teoría prevenir la recaída bloqueando los efectos de recompensa de la nicotina. El problema principal de la terapia es asegurar la obediencia del paciente para que tome regularmente la medicación.
  • Drogas que alivian los síntomas de abstinencia. Hay fármacos que median los desagradables síntomas dela abstinencia, sea de la nicotina o de drogas adictivas depresoras.
  • Medicaciones antidepresivas. Muchos expertos consideran que los adictos al tabaco están intentando auto-medicar la depresión, de modo que las drogas antidepresivas pueden sustituir en parte a la nicotina durante y después del periodo de abstinencia.