Dejar la heroína

La heroína es un derivado de la morfina, una droga fabricada a partir de la planta de la que se extrae el opio, la adormidera. La mayoría de las personas que quieren dejar su adicción a los opiáceos son consumidoras de heroína.

La heroína forma parte de las drogas depresoras del sistema nervioso central y es considerada como una de las drogas más adictivas que existen, ya que genera una dependencia física y psicológica muy fuerte y muy rápida. Por ello, y por las graves consecuencias que tiene en el propio consumidor y en su entorno, es fundamental dejar de consumirla.

Por eso, desintoxicarse y deshabituarse de la heroína requiere un abordaje profesional, complejo y en ningún caso fácil. Dejar la heroína es un proceso difícil. Si se insiste en que hay que dejar la heroína es porque se trata de una droga que provoca una dependencia muy intensa.

Sin embargo, lo que les gusta a los adictos de la heroína es precisamente lo que la hace tan adictiva y tan peligrosa: sus efectos son más intensos que los obtenidos a través de los demás estupefacientes.

Si nos referimos a los efectos que la heroína tiene sobre el cuerpo, habrá que citar sus capacidades analgésicas, antitusígenas, inhibidoras del aparato respiratorio, sedantes, pacificadoras, eufóricas, alucinatorias, disminutorias del nivel de conciencia, etc…

Aunque, sobre todo, hablar de la heroína y de las razones para dejarla, es hablar sobre sus riesgos, puesto que la heroína presenta un peligro muy común: la sobredosis. Y es un riesgo tan general, que más de la mitad de sus consumidores la han sufrido alguna vez. Y otro de los graves riesgos de la heroína es su papel de facilitador de psicosis y estados epilépticos. Y eso sin contar las consecuencias que tiene consumirla a largo plazo, como los trastornos de la microcirculación y del hígado.

Otra razón que puede hacer que el consumo continuado de heroína pueda afectar gravemente la salud, es la gran cantidad de impurezas presentes en la sustancia, por falta de higiene o por los productos utilizados para cortar la mezcla a fin de incrementar su rentabilidad.

En cuanto a su administración por vía endovenosa, pueden aparecer flebitis, y endocarditis, y existe el riesgo de contraer infecciones como el VIH o la hepatitis.

Cuando se quiere dejar la heroína, hay que tener en consideración el síndrome de abstinencia, ya que es uno de los más fuertes. Se presenta a nivel físico y psicológico. Físicamente, se inicia con síntomas similares a un estado griposo: moqueo, lagrimeo, calambres, dolores musculares, diarrea, vómitos y ata ansiedad. El cuadro se va agudizando con el tiempo y puede llegar a ocasionar convulsiones y alucinaciones.

Y si bien en el ámbito físico el cuadro remite entre el cuarto y el quinto día, psicológicamente el síndrome de abstinencia puede durar mucho más, en función sobre todo de la personalidad de cada paciente.