El nombre científico de la planta es cannabis sativa y se cultiva desde hace siglos por sus propiedades industriales pero también para uso medicinal y recreativo.
Se consumen las hojas y flores secas de la planta, que es lo que denominamos marihuana, con un contenido de THC, tetrahidrocannabinol, que va desde el 4% hasta el 20%, la resina que denominamos hachís, cuyo contenido va del 15% al 30% de THC, o bien el aceite de hachís, con más del 50% de THC. La planta que se cultiva para usos industriales, denominada cáñamo, no tiene ningún efecto si la consumimos.
El THC es muy soluble en grasas, por lo que tiende a depositarse en los tejidos grasos del organismo, desde donde se elimina lentamente. Por ello, ocurre que su presencia en el cuerpo es detectable en orina semanas después de haberla consumido y que al dejar de consumir, después de un período de consumo habitual, el cuadro de abstinencia tras dejar el cannabis sea mucho más leve que con otras drogas que se eliminan con mayor rapidez.

Forma de consumirlo
La forma más habitual de consumir el cannabis es en forma de cigarrillo preparado manualmente a base de marihuana sola o de tabaco mezclado
con marihuana o hachís. A veces se fuma utilizando pipas. Y en ocasiones, se consume como si fuese un alimento formando parte, por ejemplo, de la repostería.
Consumo creciente desde los años 90
Desde principios de los 90, el consumo de cannabis se ha ido incrementando. Por ejemplo, en España ha probado alguna vez en la vida cánnabis un 24,4% de los encuestados. Respecto a las frecuencias de consumo referidas a los adultos jóvenes (de 16 a 34 años) un 17,3% lo habrían consumido durante el último año. Y si nos referimos a la población escolarizada española de 14 a 18 años, en 2002 un 36,9% lo había probado por lo menos una vez en su vida, mientras que un 22% lo había consumido en el margen del último mes.
Otro aspecto importante desde la perspectiva de la salud pública no es tanto que lo haya probado tanta gente sino que se empiece a consumir tan temprano en la adolescencia (la media de inicio en la población escolar de secundaria de 14 a 18 años es de 14,5 años) y que el consumo siga, cada vez más, patrones de uso frecuente, puesto que esto es lo que se ha demostrado que puede tener más y peores consecuencias a corto y largo plazo, razones para dejar el cannabis.
Una parte importante de estos consumidores jóvenes irán dejando de consumir o harán un consumo esporádico de cannabis con los años, pero un 10% de todos los que lo han probado seguirán consumiendo de forma abusiva a pesar de los problemas que les produce. Y tienen más probabilidades de un consumo abusivo los que consumían diariamente y los que empezaron a consumir más jóvenes.
Y otro factor agravante es que, con frecuencia, el consumo de cannabis forma parte de un poli-consumo de otras drogas legales o ilegales.
Los efectos del cannabis – Dejar el cannabis
Las consecuencias negativas van a depender básicamente de la edad en que se inicia el consumo, de la frecuencia, de la concentración de THC del cannabis, de la predisposición de la persona, de su personalidad y sus circunstancias y del consumo de otras drogas.
El consumidor esporádico busca más los efectos relacionados con la diversión, cierta alteración de la percepción y la sensación de comunicación con los otros. En cambio, el consumidor habitual busca más los efectos relajantes, como si se tratase de una auto-medicación.
Otros efectos más concretos serían:
- Torpeza motora tras su consumo
- Interfiere sobre el almacenamiento de nueva información y sobre la concentración
- Capacidad de adicción psíquica
- Efectos analgésicos
- Lipotimias
- Reacciones paranoides
- Arritmias o crisis agudas de ansiedad
- Cansancio, baja la motivación y resta energía
- Problemas de memoria
- Tristeza
- Apatía o depresión
- Dificultades para estudiar o trabajar
- Conflictos familiares
- Bronquitis aguda y crónica
¿Relación entre cannabis y psicosis?
No existen dudas acerca de la influencia del cannabis en facilitar por sí solo la aparición de la esquizofrenia y otros síntomas psicóticos, de aumentar las posibilidades de sufrir depresión y ansiedad, y de producir dificultades cognitivas mientras se está consumiendo. Por ello, el cannabis ocupa un papel clave para explicar el comportamiento y las dificultades de muchos adolescentes (dificultades escolares, desinterés,…) y de muchos consumidores habituales.
¿Facilita el consumo de otras drogas?
Existe total consenso científico acerca de que los que han consumido cannabis tienen más posibilidades de poder consumir otro tipo de droga ilegal o de abusar de otra droga legal. Pero este fenómeno no se debe entender como que haber consumido cannabis lleva irremediablemente a consumir otra droga ilegal, sino como que aumenta las oportunidades de que le puedan ofrecer al consumidor otras drogas, que se pierda el miedo a experiencias nuevas, que aumente el interés en seguir experimentando con otras drogas para conseguir nuevos efectos, o que se sensibilicen algunos circuitos de recompensa cerebrales, etc.
