Dejar el alcohol – Enfrentarse al alcohol en casa

Muchos alcohólicos han de convivir con alguien que bebe o tiene bebidas alcohólicas en casa.

Para algunas personas, no es difícil vivir con un bebedor social, siempre que esa persona sea discreta con la bebida. Algunos ex bebedores prefieren marcar algunas reglas: que no se les diga que va a beber, no saber dónde se guarda la bebida, enjuagar el vaso ya que el olor de alcohol es un gran detonante de las ganas de beber, o no dejar botellas o latas abiertas.

A los alcohólicos que llevan años sin beber, ya les puede resultar más fácil tener alcohol en casa que al comienzo de la rehabilitación. Sin duda, cuando no beber es una novedad, puede ser más sencillo vivir con personas que no beben, que están dispuestas a dejar el alcohol durante un tiempo, o que beben sólo cuando la persona que ha dejado de beber no está presente.

Como es natural, a alguien que está intentando dejar el alcohol, la vida le resulta más sencilla si no tiene bebidas alcohólicas en casa. En caso de craving, prefieren tener que salir de casa para conseguirlo y, de este modo, tienen la esperanza de que, antes de obtenerlo, tendrán tiempo para cambiar de opinión.

Por último, a algunas personas les resulta útil deshacerse de cualquier artículo que asocien con la bebida, como los vasos de whisky o de vino.

Hemos de tener presente que suele haber diferencias entre el antes y el después en el modo en que se resiste la tentación, es decir, que los alcohólicos solían hacer cosas cuando empezaron a dejar de beber que puede que ya no necesiten hacer.

En todas las reglas de rehabilitación de alcoholismo, hay una excepción que nos hace volver al mismo tema: has de encontrar lo que funciona para ti. No obstante, para la mayoría de las personas es más sencillo seguir motivadas si no se involucran en situaciones que les tiente a beber.