Complicaciones del uso del cannabis

En el blog de Dejar las drogas hablamos de las complicaciones que suelen acompañar el consumo de cannabis.

Dosis elevadas o, por el contrario, dosis bajas en sujetos vulnerables, pueden producir trastornos psiquiátricos en los que aparecen síntomas como pánico, paranoia, depresión, desorientación y alucinaciones.

El consumo prolongado puede producir dependencia, aunque esta droga es menos adictiva que el tabaco y el alcohol. Respecto a la polémica sobre si produce dependencia física, hay que señalar que, además de producir una marcada tolerancia, se ha podido constatar un síndrome físico de abstinencia tras la suspensión del consumo en pacientes que lo habían usado diariamente durante varios años. Este síndrome de abstinencia dura unos ocho días y se caracteriza por ansiedad, tensión, desazón, y alteraciones del sueño y del apetito.

Otro cuadro clínico descrito en grandes consumidores de cannabis es el síndrome amotivacional. Consiste en un estado de pasividad e indiferencia, con alteración de la funciones cognitivas, con pobre capacidad de concentración, que se manifiesta en una pérdida de eficacia en el desarrollo de trabajos complejos. Estos individuos evidencian una fácil tendencia a experimentar sentimientos de frustración ante contrariedades banales. Se observa una disminución en los intereses sociales e interpersonales, con tendencia al aislamiento. Resulta difícil diferenciarlo de un estado de intoxicación crónica de cannabis. Persiste un tiempo tras el cese del consumo. Se ha descrito un síndrome similar en consumidores de otras sustancias, como cocaína, anfetamina, y solventes orgánicos. Dado que entre los consumidores de estos últimos ha podido constatarse una degeneración de las neuronas de la corteza cerebral, se ha especulado que el cannabis produciría el mismo efecto.

Los estudios de seguimiento de adolescentes fumadores de cannabis encuentran que los mayores consumidores, abandonan los estudios, no advierten el peligro en otras drogas, se involucran en actividades delictivas y menosprecian el uso del preservativo en las relaciones sexuales, con mayor riesgo de contraer la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana. También se ha relacionado con la agresividad, tanto durante el consumo como durante la abstinencia de la sustancia. Sin embargo, en estos estudios no puede establecerse si la asociación entre cannabis y conductas de riesgo es causal o es debida a que los individuos con más tendencias agresivas y psicopáticas tienen también mayor tendencia a abusar de sustancias, tanto legales como ilegales.

La intoxicación normal por cannabis no suele precisar tratamiento, salvo que haya alteraciones cardiacas y pulmonares importantes, lo cual es raro, o que exista una complicación psiquiátrica aguda.

Los cuadros que más frecuentemente requieren tratamiento son las crisis de ansiedad y los episodios de alucinaciones o paranoias. En estos casos hay que hacer una valoración de los síntomas.

El síndrome amotivacional mejora de forma espontánea a lo largo de varias semanas con la abstinencia absoluta. Sin embargo, este estado es un condicionante mayor de las recaídas, por lo que debe ser considerado específicamente.

El tratamiento se basa en medidas psicoterapéuticas, abordando aspectos individuales, familiares, y de grupo. Pueden ser útiles medicaciones sintomáticas en caso de aparecer complicaciones.

La facilidad de adquisición y el bajo precio, así como la posibilidad de ocultar los consumos por parte de fumadores expertos al no haber trastornos de conducta evidentes, hacen necesario el uso de controles analíticos periódicos para el seguimiento del plan terapéutico.