¿Qué es la ketamina?
La ketamina es un agente anestésico general disociativo, no barbitúrico y no narcótico. La ketamina se usa clínicamente como anestésico general.
Dejar la ketamina consumida para el ocio
En espacios donde se emite música electrónica (discotecas, bares musicales y fiestas Rave) y en una determinada población de consumidores de drogas de síntesis, la ketamina tiene una cierta demanda.
¿Cómo se presenta la ketamina?
Su presentación farmacéutica es como un líquido inyectable. En el mercado ilegal, la ketamina puede presentarse de muchas formas: líquido incoloro, polvo blanco, y comprimidos o cápsulas, por lo que es posible utilizarla por distintas vías de administración: intravenosa, intramuscular, rectal, nasal, pulmonar y oral.
¿Hay un perfil de consumidor de ketamina?
Al igual que sucede en el caso de los consumidores de drogas sintéticas, no hay un perfil determinado de usuario de ketamina, aunque mayoritariamente son consumidores habituales de drogas de síntesis y policonsumidores de otras drogas como cocaína, speed, cannabis, alucinógenos, tabaco y alcohol.
Efectos generales de la ketamina
- A pesar de actuar como depresor del sistema nervioso central, el consumo de dosis bajas o medias de ketamina puede producir sensación de estimulación y desinhibición.
- La ketamina actúa también sobre la percepción sensorial, amplificándola. A dosis altas, produce experiencias de tipo psicodélico y florecen sus efectos disociativos (la mente parece separarse del cuerpo).

Duración de los efectos
Los efectos del consumo de ketamina pueden durar de 2 a 4 horas en función de la dosis y de la vía de administración.
Riesgos asociados a la ketamina: por qué hay que dejar la ketamina
Los riesgos asociados al consumo de ketamina son lo suficientemente peligrosos como para dejar de inmediato de consumir ketamina:
- Ansiedad
- Ataques de pánico
- Mareos
- Distorsiones del pensamiento, confusión e ideas delirantes. Por ello, su uso está especialmente contraindicado a personas con trastornos psiquiátricos o desequilibrios afectivos y emocionales.
- La notable pérdida de consciencia y capacidad de movimiento, asociada a ciertos consumos de ketamina, ha provocado que algunas personas se hayan encontrado en situaciones desagradables después de haber perdido el control de sus actos.
- Es una sustancia muy peligrosa. Puede provocar depresión respiratoria, paro cardíaco, trastornos de ansiedad, paranoias y su consumo de forma continuada, problemas de memoria, concentración y deterioro de otras habilidades.
- En estudios con voluntarios sanos, la ketamina induce síntomas similares a los de la esquizofrenia, con alteraciones de la percepción, reducción del rendimiento cognitivo, estados disociativos, dificultad para recordar palabras y disminución de la memoria inmediata.
- En una dosis excesiva puede provocar: convulsiones, coma, derrames cerebrales, paro cardiaco, ataques de pánico y ansiedad…
- En personas deprimidas o en situación de inestabilidad emocional, la ketamina puede provocar intentos de suicidio y en personas fácilmente irritables o en estado de agitación puede potenciar comportamientos violentos.
Dependencia psicológica: otra razón para no consumir o dejar de consumir ketamina
La ketamina provoca una dependencia psicológica muy alta y una rápida tolerancia.
