Dejar la cocaína – El diagnóstico de la dependencia a la cocaína

El diagnóstico es imprescindible no sólo para detectar cualquier condición psicológica o física subyacente sino para medir el nivel de consumo de una persona. A menudo, los pacientes ocultan o subestiman su nivel de consumo.

La cantidad y la frecuencia de cocaína consumida, la vía de administración, la existencia y extensión de otra droga o abuso de alcohol, los intentos anteriores de tratamiento y la salud mental y física del paciente, desempeñan un papel importante en determinar si el paciente se beneficiará mejor de un tratamiento hospitalario o ambulatorio, o si es adecuada otra forma de tratamiento.

  • El tratamiento ambulatorio ofrece consejo y apoyo a personas que intentan superar el consumo de drogas mientras siguen su vida y funcionan dentro de la comunidad.
  • Las comunidades terapéuticas residenciales so programas altamente estructurados, donde los adictos viven en comunidad mientras se esfuerzan en cambiar de hábitos y las actitudes que contribuyen a sus problemas.
  • Los programas de desintoxicación son aquellos en los que el paciente permanece en cuidados asistenciales durante unos días con el objetivo específico de desintoxicarse.

Criterios diagnósticos para la dependencia de cocaína:

Pérdida de control

  • Incapacidad de detener el consumo o rechazar cocaína
  • Fracaso personal para limitar el consumo
  • Consumo previsible o regular
  • Consumo compulsivo durante 24 horas o más
  • Necesidad y ansiedad de cocaína

Complicaciones exageradas

  • Necesidad autoproclamada de cocaína
  • Temor de angustia sin cocaína
  • Sentimientos de dependencia de cocaína
  • Sentimientos de culpabilidad por consumir cocaína y temor a ser descubierto
  • Preferencia de la cocaína por encima de la familia, los amigos y las actividades de ocio

Consumo continuado a pesar de los efectos problemáticos

  • Problemas médicos (fatiga, insomnio, dolores de cabeza, problemas nasales, bronquitis)
  • Problemas psicológicos (irritabilidad, depresión, pérdida de apetito sexual, falta de motivación, deterioro de la memoria)
  • Problemas sociales e interpersonales (pérdida de amigos o cónyuge, dificultades en el trabajo, aislamiento social, conducta exculpatoria)