¿Por qué debería dejar la cocaína?

Todas las drogas pueden llegar a producir dependencia física o psíquica. Las drogas producen un efecto placentero que hace que sea muy atractivo volver a tomarlas. El consumo continuado conlleva el riesgo de convertirse en hábito o adicción: consumir deja de ser una decisión para pasar a ser una necesidad, una dependencia. La cocaína es un estimulante de acción rápida, intensa y de corta duración, que habitualmente encontramos en forma de polvo para ser esnifada o fumada. Es una sustancia con un elevado potencial de adicción física y psíquica. Es una sustancia que suele encontrarse muy adulterada.

Tolerancia e incremento de la dosis

Una vez que se empieza a realizar un consumo continuado, la dosis habitual no hace el mismo efecto que antes. El cuerpo se ha acostumbrado a la sustancia y se necesita más cantidad para el mismo efecto. Incrementar la dosis significará siempre un mayor riesgo.

Dejar la cocaína cuando se está en un ambiente de consumo

Dejar la cocaína cuando uno se encuentra en un ambiente consumidor:

  • Respeta la decisión de quien quiere. Decide por ti mismo y no te dejes presionar para consumir.
  • Consumir drogas en situaciones donde se tiene muy fácil el acceso a ellas supone siempre un mayor riesgo de pasarse. Por ejemplo, quien trabaja de noche.
  • En momentos de dificultades personales o depresión, las drogas, lejos de ayudar, pueden intensificar aún más los problemas.
  • Si te ves en la situación de haber probado una droga presionado por el grupo de amigos, es el momento de cambiar de amigos y de lugares de diversión.
  • Un mismo consumo afecta de diferente manera a distintas personas. Hay ciertos efectos secundarios o cambios de carácter que son interpretados como algo normal cuando en realidad son advertencias que indican que deberíamos iniciar un proceso de no consumo.
  • Con respecto a drogas ilegales, no podemos saber con seguridad que pureza o efectos potenciales tienen.
  • Consumir drogas ilegales en lugares públicos, puede conllevar sanciones administrativas y penales.

Razones para dejar la cocaína

  • Conducir bajo los efectos de drogas es un riesgo para quien conduce y para los demás.
  • Evita consumir en trabajos que por sí mismos ya comportan un riesgo.
  • Algunas sustancias favorecen la agresividad a quien ya tiene carácter irritable.
  • La cocaína puede comportar problemas de erección o conllevar prácticas de riesgo.
  • Consumir en el trabajo favorece el desarrollo de una dependencia.
  • Es aconsejable no mezclar con otras sustancias, principalmente con el alcohol: los efectos de éstas se contrarrestan, aumentan el efecto neurotóxico y el deseo de tomar más.
  • Si aparece una conducta de consumo compulsivo es el momento de parar. Recuerda que la coca engancha, y recuperarse psicológicamente de ello puede precisar de mucho tiempo.
  • Si se fuma en cigarrillo la absorción es mayor que la esnifada. Pasarse en la dosis puede acarrear problemas de corazón.

La cocaína y la ley

Como ocurre con las demás drogas, el consumo de cocaína en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviera destinado al tráfico está contemplado en la Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana como “infracción grave”. Y puede ser sancionado con multa de entre 300,51€ y 30.050,61€.

Se pueden suspender las sanciones si el infractor se somete a un tratamiento de deshabituación en un centro o servicio acreditado, en la forma y por el tiempo que reglamentariamente se determine.

Los Tribunales de Justicia consideran la cocaína entre las drogas que causan grave daño a la salud. Por tal motivo, la pena mínima para quienes la cultiven, elaboren, trafiquen, promuevan, favorezcan o faciliten su consumo, o lo posean con tales fines, será de tres a nueve años de prisión, y la multa triplicará el valor de la droga.

En la conducción de vehículos a motor bajo la influencia de cualquier tipo de droga, el Código Penal establece una pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses y, en su caso, trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días y, en cualquier caso, privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores de 1 a 4 años.