Tratamiento dejar la Ketamina

La ketamina es otra de las sustancias de síntesis que, antes de ser relativamente popular en contextos recreacionales, fue utilizada y se sigue utilizando en medicina. Se sintetizó originalmente en 1962, en la búsqueda de compuestos anestésicos seguros que evitaran los efectos secundarios de algunos fármacos anestésicos ya conocidos, como el PCP (fenciclidina). El PCP se retiró de la práctica médica porque aproximadamente al 30% de los sujetos a los que se administraba les producía unos efectos secundarios denominados ‘fenómenos de emergencia’, que consistían en que durante la fase de recuperación de la anestesia aparecían fenómenos disociativos en los que la mente parecía ‘separarse’ del cuerpo, acompañándose de alucinaciones generalmente desagradables. El PCP se convirtió en una droga de abuso durante los años sesenta y fue conocida como ‘polvo de ángel’. La ketamina sustituyó al PCP en clínica anestésica, a pesar de compartir los ‘fenómenos de emergencia’, debido a que la duración de sus efectos es más corta, los efectos secundarios menos severos, y su toxicidad menor.

La ketamina fue pronto descubierta como droga recreativa por personas relacionadas con la profesión médica e interesadas por la exploración de la conciencia mediante la administración de drogas psicodélicas. Este consumo fue muy minoritario y no trascendió a los medios de comunicación ni preocupó a las autoridades antidroga. Sin embargo, durante los años noventa, en que la popularidad de la música techno y del consumo de MDMA estaban en pleno auge, resultó ser un momento propicio para la paulatina experimentación con ketamina entre la gente joven y en contextos de fiesta.

La ketamina es una sustancia segura y eficaz como anestésico para determinadas operaciones quirúrgicas, puesto que a dosis terapéuticas no deprime el sistema cardiorrespiratorio como hacen otros depresores del sistema nervioso. Actualmente, se emplea como anestésico en pacientes especialmente delicados.

Debido a los ‘fenómenos de emergencia’ característicos del PCP, de la ketamina, y de algunos fármacos relacionados con ellos, a estas sustancias se les ha llamado ‘anestésicos disociativos’. Sin embargo, estos efectos disociativos, que se consideran negativos en la práctica clínica, son precisamente los que buscan los consumidores de ketamina en contextos recreativos y administrada a dosis sub-anestésicas. Con dosis más altas, se pueden alcanzar estados disociativos de cierto perfil psicodélico, pero con mayor dificultad para diferenciar las visiones de la realidad y también para mantener el recuerdo de la experiencia al finalizar los efectos.

La ketamina está clasificada como un depresor del sistema nervioso central. Al igual que otros depresores, como el alcohol o el GHB, cuando se consume a dosis bajas-medias, puede actuar como desinhibidor e incluso como un leve estimulante.

Aunque a dosis bajas la ketamina actúa como un estimulante leve y un amplificador sensorial, a dosis medias-altas induce experiencias psicodélicas y disociativas, en las que la mente parece liberarse del cuerpo y flotar por el espacio.

La experiencia con ketamina puede acarrear los mismos riesgos que la experiencia con LSD u otras drogas psicodélicas, ya que comparte algunos de sus efectos. Se han reseñado ataques de pánico, ansiedad, mareos, pensamiento desorganizado, despersonalización, confusión e ideas delirantes. La experiencia dura entre dos y cuatro horas. Los efectos secundarios son generalmente poco importantes e incluyen dificultad para recordar la experiencia, confusión, vértigos, dolor de cabeza y náuseas.

Al igual que para la LSD, es importante señalar que en personas vulnerables o con algún trastorno psicológico previo, se pueden desencadenar cuadros de ansiedad o sentimientos de despersonalización y desrealización que se prolonguen en el tiempo y puedan requerir tratamiento especializado, aunque es poco habitual.

Desde el punto de vista orgánico, aunque no es tan segura como la LSD, la ketamina tiene un margen de seguridad bastante amplio. Sin embargo, su consumo está contraindicado en personas con hipertensión, en tratamiento con fármacos tiroideos, con problemas cardiacos o con antecedentes de infartos cerebrales. El principal riesgo es que, a dosis medias-altas, se puede perder el equilibrio y el control del cuerpo.

La ketamina induce una rápida tolerancia. Pese a que no produce dependencia física, sí que se ha registrado un número lo suficientemente importante de casos con personas con patrones de consumo compulsivo, que induce a pensar que su potencial de abuso es muy superior al de otras drogas de síntesis